Aseguran que los ilícitos suceden con una frecuencia diaria y que se llevan todo lo que pueden desde máquinas mezcladoras y herramientas hasta materiales de construcción. “Se manejan con una impunidad preocupante”, dijo una de las vecinas a la cual le robaron tres veces en el lapso de 10 días.
Vecinos del barrio Docentes de La Movediza alzaron su voz para reclamar que se tomen medidas contra la inseguridad que viven, con robos diarios en las obras en construcción. En esa línea enviaron una nota al Municipio solicitando que tomen cartas en el asunto porque se sienten “muy solos e indefensos”.
Una de las frentistas contó que los hechos delictivos suceden cada vez con mayor frecuencia.
“Desde que comenzamos a construir empezaron a aparecer los robos. Hay muchas obras en el lugar, aunque también hay familias que ya están instaladas pero cada vez hay mayor inseguridad. Con el tema del Procrear varios salimos beneficiados y en simultáneo comenzaron varias obras, algunas más avanzadas, otras recién comienzan, y eso hace que haya mucha obra en el lugar y cada vez más situaciones de robo”, planteó.
Explicó que hace tiempo solicitaron al Municipio más patrullaje y medidas para evitar estos hechos peor no hubo respuestas y ahora reiteraron el pedido. Asimismo, hubo diversos actos de vandalismo.
“Los robos son mayormente en las obras, aunque a algunas familias si les han entrado mientras no estaban en su casa”, indicó.
Otra de las vecinas explicó que “el barrio está creciendo mucho y nosotros somos como la tercera camada de docentes que estamos construyendo ahí. Este tipo de robos es casi cotidiano, y el modus operandi es similar”.
Al respecto, detalló que “las obras obviamente están abiertas entonces entran en horario de la madrugada y se llevan todo lo que está disponible y a mano, desde máquinas mezcladoras hasta materiales mismos de la construcción, cerámicos, herramientas, cosas que para los que estamos construyendo y para los albañiles que trabajan con nosotros son muy difíciles de reponer”.
Contó que es escaso el patrullaje que se visualiza en el barrio y consideró que “es agotadora la reiteración de los robos”.
A su vez, sucede que hay calles que no cuentan con alumbrado público, como Paseo de los Niños y Paseo de los Abuelos. “Eso es un gran problema también porque a la noche queda como una boca de lobo, y eso se pagó porque nosotros pagamos servicios urbanos como si eso estuviese funcionando. Algunos fueron vandalizados también, se denunció y no se solucionó”, sostuvo.
Una de las frentistas afirmó que “hay cosas insólitas, hay gente que ha puesto parte de la estructura del techo y se han llevado eso que ya estaba puesto y colocado, no es que solamente sacan lo que hay al paso”.
Respecto a las modalidades, señaló que “hay muchas” y graficó que son “desde esconder una moto y robarse dos o tres bolsas de cemento o cerámicos o sacar y esconder en distintos terrenos y después pasar y juntar, lo mismo con el tema de los cercos, los alambres perimetrales también se los roban”.
Frente a ese panorama, le pidieron al Municipio “más seguridad, más control policial, la posibilidad de sentirnos más cuidados. Todos trabajamos y nos cuesta mucho tener lo que tenemos. Cada vez que nos falta algo es una angustia impresionante porque no es fácil volver a comprar lo que se llevaron”.
Sostuvo que “hicimos denuncias y como grupo de vecinos nos pusimos en esa responsabilidad y obligación de ir a denunciar porque la misma policía nos recomendó hacerlo porque aunque ellos no pueden hacer mucho queda el antecedente para la estadística, lo cual habla de los pocos recursos que tiene la policía”.
“De las denuncias que tenemos la comisaría a la correspondemos que es Segunda siempre tiene el mismo discurso, que no tiene los móviles para garantizar un patrullaje para nuestro barrio, tendrían que disponer de más patrulleros y agentes y no los tienen, entonces nos sentimos muy solos y muy indefensos”, confió.
Y agregó que “estamos muy ahogados y no podemos contratar un sereno, nos esforzamos por poner alarmas que salen una fortuna y ya no podemos hacer más nada. Nos sentimos desprotegidos, algún plan de seguridad tiene que haber porque más allá de que terminemos las obras y nos mudemos queremos vivir con tranquilidad y se manejan con una impunidad preocupante. A nosotros nos robaron tres veces en 10 días”.
“Tiene que haber una respuesta, un plan integral de prevención”, manifestó.